Al verse descubierta, las mejillas de Arianna se pusieron tan rojas que parecían que iban a explotar en cualquier momento y solo pudo negar con la cabeza antes de salir corriendo, porque sabía que no había manera de que ella pudiera explicar esto, sin quedar como una pervertida, porque aunque ella no había ido a su habitación con la intención de verlo semidesnudo, si se había quedado ahí, mirándolo, sin poder apartar sus ojos de ese cuerpo cargado de tentación, por lo que llena de vergüenza sol