CAPÍTULO 41. Lo que siempre fue tuyo
CAPÍTULO 41. Lo que siempre fue tuyo
Katerina observó a Jordan durante varios segundos mientras él permanecía de pie al otro lado de la mesa de juntas. La asistente solo acababa de cerrar la puerta y el silencio ya se sentía como tensión en la enorme sala acristalada. Langley sostenía una carpeta gruesa bajo el brazo, pero ella apenas le prestó atención.
—¿Y bien? —insistió y Jordan, miró alrededor como si estuviera esperando ver entrar a un ejército de hombres trajeados.
—¿No quieres esperar a