Regresaron a la ciudad, curiosamente en el mismo vuelo, Ben dormitaba mientras Ray se quedaba dormido y hablaba entre sueños recargado en el hombro de Delia, ella lo escuchaba atenta, mientras frente a ellos Edgar no dejaba de ver a la mujer, deseaba tanto abrazarla y someterla en su regazo, pero no podía ser tan impulsivo, tenía que ir despacio para poder convencerla, lo malo es que ella volvía a la casa donde vivía con Gabriel.
Al tener ya las maletas, Edgar la detuvo. “Te llevaré a casa, Be