Después de un tiempo la puerta sonó, Samara abrió, encontrando a ambos muy cerca, ya Constanza se había retirado de los brazos de Gabriel.
“Señor…” Ella observó a ambos había un aura extraña en el ambiente. “La Señorita Mari quiere hablar con usted”.
Gabriel observó el escritorio, su teléfono tenía notificaciones de llamadas. “Le llamaré, gracias”.
Constanza seguía de pie en silencio.
Samara la miró por una última vez y salió.
Constanza se limpió la cara y estaba apunto de irse cuando escu