Gabriel les regalo una bella sonrisa, eran increíblemente llamativos, sus ojos verdes claros lo hacían ver muy guapo y algunas canas que se mostraban entre su cabello bien peinado, le daban un toque maduro y sensual.
Ambas lo vieron irse, la pequeña apuntaba con su manita en dirección de Gabriel y Delia sonreía diciéndole tiernamente. “Si, es papá, dile adiós a papá”
La niña balbucea “Pa, pa”.
No muy lejos de ahí, había un carro negro que la vigilaba. Un hombre la miraba detenidamente, el a