Aunque ella le dijo que había trabajadores cerca, al hombre que tenía detrás no le importó.
La propiedad era de Bailey y servía como retiro privado para la familia, por eso siempre había un encargado que mantenía todo en orden. Como llegaron con bastante prisa ese día, los jardineros aún no terminaban sus labores.
Aun así, Bailey no dejaba de manosearla.
—¿No es mucho más excitante... hacerlo justo aquí y pensar que alguien podría descubrirnos en pleno acto?
¿Eh...? ¿Bailey pensaba jugar de ese