Cerca de las ocho, Bailey despertó al escuchar sonar su celular. Su hermana menor, Sophie, había ido a la habitación de su mejor amiga para buscarla. Como estaba vacía, llamó a su hermano para preguntarle dónde demonios la había escondido y se enteró de que la tenía en su habitación.
—¿Zoey ya despertó? —preguntó Sophie. Sabía que tenían clase a las diez y que, si seguía durmiendo, no llegaría a tiempo.
—Todavía no. Ve tú primero; yo mismo la llevaré —respondió.
No tenía intención de despertar a