—No volveré a mirar a nadie más... Te lo prometo... —Zoey tuvo que hacerle aquella promesa para evitar que él la hiciera perder el control. El hombre al que antes quiso como amante resultó ser una decepción, mientras que el hombre con quien jamás imaginó estar terminó a su lado con tanta facilidad.
Ah... aquello era puro destino, una jugada de la vida misma.
“¡Ah... me vuelvo loca de placer!”
Bailey tampoco esperaba enamorarse de ella. Al principio creyó que se limitarían a conocerse poco a poco