—Ya tengo esas cosas. Mis padres acaban de comprarme un bolso, así que no quiero nada más —respondió Zoey.
Su padre ya la consentía bastante. Además, no quería molestarlo. Ya le daba mucha vergüenza tener que mudarse a su casa como si no tuviera adónde ir.
—Pero quien quiere comprártelo soy yo, no tus padres —insistió Bailey. Como vio que seguía sin decidirse, eligió por ella.
—Zoey, este es bonito y coqueto. Va perfecto con tu imagen moderna y elegante —dijo Sophie. Decidió intervenir ante la n