Mundo ficciónIniciar sesiónCuando una madre tenía cachorros, no importara como estos fueran o se comportaran seguían siendo parte de su sangre. El lazo era demasiado fuerte y si este se rompía podría enloquecer a cualquiera de ellos.
O esto fue lo que creyó Lukyan.
Respiraba agitado. Sus manos se abrían y se cerraban. Oía el corazón palpitarle en los oídos. Podía permitir que Sylas destruyera su propio cuerpo, que lo violara