Capítulo 115 Maestra de la seducción
Felipe observó asombrado a la mujer que se interpuso en su camino. Era Belinda.
Se giró hacia Daniela, la preocupación marcando su rostro.
— ¿Estás bien? ¿Te has lastimado en algún lado? —preguntó, mientras su mirada recorría su cara y su cuerpo en busca de cualquier herida.
—Estoy bien, ¿y tú? —respondió ella, aunque su voz delataba cierta inquietud.
—Estoy bien —dijo Felipe, aunque tenía una mancha roja en su frente, un claro signo de que se había golpeado