SIREN
—Dios —susurra con voz ronca.
No dudo ni un segundo en tentarlo.
—Quítate la ropa y métete conmigo. La puerta está cerrada con llave y mis padres se tomaron un valium antes de acostarse. No nos oirán ni aunque haya un terremoto. Pero mejor no hagamos demasiado ruido, por si acaso. —Acaricio su cuello con la nariz y le muerdo suavemente el lóbulo de la oreja.
El señor Parker se incorpora y se desnuda, quitándose toda su ropa negra y dejándola caer sobre la alfombra. Realmente venía prepa