Punto de vista de Lorenzo
La memoria USB encriptada estaba sobre mi escritorio como una granada activa.
La había encontrado escondida en el forro del bolso que ella se había traído del piso franco. Mi técnico la descifró en veinte minutos. Coordenadas. Fechas. Putos mensajes codificados que Isabella había enviado durante la primera semana, justo después de que la arrastrara a casa con mi semen aún chorreándole por los muslos.
Me había engañado.
Irrumpí en el dormitorio. Isabella estaba leyendo