POV de Lorenzo
Mi teléfono vibró con el mensaje descifrado a las 2 de la madrugada.
“Isabella enviando coordenadas. Almacén en la 47. Atácanos esta noche.”
Las coordenadas coincidían con una de mis operaciones más pequeñas. Solo tres personas sabían de ella. Una de ellas estaba actualmente encadenada a mi cama.
La rabia me quemó el pecho. Había empezado a bajar la guardia con ella.
Entré en el dormitorio. Isabella dormía boca abajo, mi camisa subida hasta dejar al descubierto la curva perfecta