SIREN
Entro contoneándome mientras él se lava las manos en el lavabo y me meto directamente en la ducha, dejando que el calor me relaje aún más.
Cuando termino, aparto la cortina y me doy cuenta de que el señor Parker ya no está.
Ni un adiós ni nada.
Pero tampoco esperaba que se quedara. Seguro que en el fondo todavía estaba alterado por mi plan para meterlo en mi cama. Tal vez se arrepiente de haber caído en la tentación que le ofrecí.
Follarse a la hija de su mejor amigo. Qué viejo sucio.
Per