Mundo ficciónIniciar sesión—Tenía entendido que mi hija estaba aquí por un estúpido capricho de la señora Carmen, no porque en realidad tuviera algo con el joven o porque tuviera interés en él —el señor Flavio hace una pausa y mira a su hija — ¿Oh hay algo que yo no sepa?
—Señor, mi propósito era darle una lección a mi hijo, no que terminaran enamorándose, pero si así pasó, no somos quien para oponernos —dice la señora Carmen con una sonrisa.
—Yo no me enamoré de Hugo y tampoco




![Deseos prohibidos [18+]](/dist/src/assets/images/book/206bdffa-default_cover.png)


