CAPÍTULO 28. Algún día
CAPÍTULO 28. Algún día
“Quemaduras”. La palabra quedó flotando como una bomba con miedo de estallar, y Cassian se volvió hacia May con un gruñido bajo, cargado de una furia que no necesitaba alzar la voz para resultar peligrosa. Tenía la mandíbula tensa, los hombros rígidos, y los ojos clavados en ella como si estuviera a punto de arrancarle la verdad a la fuerza.
—Explícate —dijo—. ¿Cómo que quemaduras?
El tono fue seco, áspero, sin margen para evasivas, y el ama de llaves se envaró. Llevaba años trabajando para los Wolf, conocía los cambios de humor de sus jefes, pero pocas veces había visto a Cassian con esa mezcla de rabia contenida y algo más… algo que se parecía demasiado al miedo.
—No sé si habrá hecho alguna alergia pero lo que tiene en las manos… son quemaduras.
Cassian dio un paso hacia ella, lento, deliberado, obligándola a alzar la vista.
—¿Y cómo demonios se las hizo? —gruñó.
May tragó saliva y miró un segundo a Athena, inconsciente sobre la cama, antes de volver la vista