— ¿Por qué haces esto? —preguntó una vez que salió de su aturdimiento.
—Esto es lo que hacen los humanos cuando entran con su mujer a su casa ¿No?
—Ya, pero tú no eres un humano, eres un macho cambiaformas y esto no es lo que se dice un matrimonio normal así que ahórrate las absurdas costumbres pasadas de moda, además yo no soy tu mujer.
—No lo creo —sonrió burlón.
Y el corazón de Callista dejó de latir por un momento.
¿Por qué era tan arrebatadoramente guapo y jugaba así con ella?
—Pues ya se