Mundo ficciónIniciar sesiónCuando Liam me preguntó si quería almorzar con él y sus padres lo primero que dije fue no. Eso lo dejó descolocado por varios minutos hasta que argumentó por qué sería buena idea e intentó convencerme con lo único que le serviría para llevarme como perrito con correa hasta su casa: la deliciosa comida de su mamá. No hubo más que decir, acepté comer más de la celestial comida que comparte conmigo cuando llega su turno de traer el almuerzo a la escuela.
Lo que sí me hubiera gustado habe







