Valerie Ray
Hazel, de veintiún años, siempre ha vivido en una burbuja segura y cómoda, protegida meticulosamente por su hermano mayor, quien la cuida con fiereza. Su vida es predecible, tranquila y perfectamente normal. Hasta que él irrumpe en ella.
Silas tiene veinticuatro años, es peligrosamente seductor y el mejor amigo de su hermano. Trae consigo un aura de oscuros secretos, la piel manchada de tinta y una mirada depredadora que derriba todas sus defensas cuidadosamente construidas. Él es todo lo que le han enseñado a evitar, pero vivir bajo el mismo techo hace que sea imposible escapar de él.
Lo que comienza como una convivencia temporal pronto se convierte en una asfixiante red de miradas furtivas, deseos reprimidos y una peligrosa obsesión. Silas no solo busca un lugar donde pasar la noche; la está observando. Y una vez que la tiene en la mira, las espinas de su atracción prohibida los unirán de una forma que podría destruirlos a ambos.
En una casa donde las paredes tienen oídos y su hermano la vigila constantemente, ceder a la locura es un riesgo. Pero Silas es una tentación a la que quizás no pueda resistir.