El Linaje Perdido

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Resumen
Índice

Una injusticia fue concebida hace cientos de años en lo que ahora es la realeza del Reino Unido. Alguien usurpó el trono, asesinó al rey Pendragon y con él, toda esperanza para hombres y magos de coexistir. Ahora, en el año 2000, Inglaterra y todo Reino Unido, se ve sumido en los desastres naturales y fenómenos extraños, pues la tierra busca despertar para restaurar el balance; las criaturas míticas, las leyendas y la misma magia buscan resurgir, destruyendo todo a su paso. Mientras tanto, las protestas y revueltas avanzan en Londres, todos proclaman al Legitimo rey, por lo que Elina Swan, consejera e íntima amiga de La Reina Isabel II, quien esconde un extraño linaje, sale en busca del verdadero origen de las protestas, descubriendo la usurpación del trono, a La Resistencia quien originó todo el caos, y posiblemente, también halló al Linaje Perdido; Arturo. Arturo, un hombre que vive en uno de los barrios más pobres y conflictivos de Londres, es secuestrado por el gobierno para mantener el secreto enterrado, dejando ajena a La Reina. Elina termina siendo perseguida por continuar su búsqueda no obstante, al entender que el linaje real estaba en peligro, busca a La Resistencia y les dice que ha encontrado al heredero legitimo. Intentan rescatarlo, pero cuando el plan sale mal, Elina se ve obligada a exponerse, demostrando que es una maga. Ahora La Resistencia deberá ayudar a Arturo a descubrir quién es, tomar el trono y salvar a Reino Unido antes de que la naturaleza decida retomar el balance perdido. Tomarán caminos desconocidos, sufrirán y se sacrificaran. Logrará demostrar que él es el legitimo rey? Restaurará el equilibrio entre la naturaleza y el hombre o está los devorara primero?

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48 chapters
Una curiosa necesidad
Ahí estaba otra vez, sentada en los finos sillones del salón de té de su antigua amiga, Isabel. Ella lucía ese gesto cansado que hacía juego con su rizado y canoso cabello. Siempre le había parecido que a pesar de su apariencia y su edad, poseía un poder para reinar que se entremezclaba con su serenidad.—Y bien querida, ¿estás al tanto de los disturbios que se han generado en la ciudad? —preguntó Isabel mientras colocaba su taza de té en el regazo.—Sí —respondió Elina, después de despertar de sus vagos pensamientos.—¿Y bien? —continuó en espera de una respuesta más enriquecedora.—Bueno, ningún periódico habla sobre quién lidera las protestas, ni una causa firme, creo que… deberíamos averiguar más.—En ese caso, hazlo, no necesitamos sorpre
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Páginas rotas
Una pesada y oscura bruma se divisaba en todo su alrededor, un frio estremecedor hacía juego con la humedad que caía y se respiraba en el aire y las gotas de agua que se deslizaban de vez en cuando por sus hombros. Después una cálida sensación se levantó con su vista, una criatura animal, tal vez, se paraba frente a ella, nada que hubiera visto antes. Levantó su mano para tocar el hocico de aquella extraña criatura que solo presenciaba borrosamente, pero entonces el fuego se encendió y cubrió todo el espacio, la envolvió a ella y entre gritos escuchaba y veía a la ciudad, Londres, su hogar y el de las personas que amaba estaba en ruinas, como si el fuego la hubiese devorado con gran fervor. “Levántate”. Escuchó, y luego Elina despertó cubierta de sudor y con la respiración entre cortada, sintiendo su corazón latiendo a gran velocidad.Arrojó
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Fueron reales
Elina recorría las calles con gran prisa, parecía como si las respuestas estuvieran a segundos de ser descubiertas o, quizás, desaparecidas por siempre. Entró y pidió a uno de los encargados de la biblioteca, el libro.—Claro, con gusto señorita, si gusta puede esperar en la Sala de Lectura.—Muy bien, gracias.Minutos después, el libro estaba en sus manos, portado por el encargado de aspecto mayor y gentil.Abrió el libro en las páginas indicadas, y sí, ahí estaban, aún guardaban sus secretos… Mencionaban a los Pendragon, las páginas decían que habían ascendido al trono por formar dicha coalición entre Vikingos y Sajones con guerra y diplomacia al mismo tiempo, dando oportunidad a los… Su vista se nubló y un escalofrió recorrió su cuerpo.  El libro decía que los magos eran reales en el
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Un robo necesario
Ahora Elina corría de regreso a la Biblioteca Nacional, con el calor intenso y las ventiscas que azotaban ese extraño día. Su rapidez era lo suficientemente grande como para distraerla de la supervivencia propia, provocando que casi la arrollaran en la avenida Ossulston.Finalmente llegó, cruzó la puerta a pesar de que el guardia le indicó que ya no podía hacerlo. Bajó las escaleras que había cruzado con mesura y comportamiento, unas horas antes.—Señorita, estamos por cerrar, ¿olvidó algo acaso? —cuestionó con amabilidad el encargado de la tienda, aquel señor de gestos antiguos y agradables.—Lo sé, solo necesito unos minutos con el libro que me prestó hace rato.—Lo lamento, pero estamos por cerrar, si vuelve mañana con gusto podrá leerlo todo el día.—No, escuche, por favor, solo ser&a
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Peligro
La mañana siguiente parecía una extraña helada polar, a pesar de que el día anterior parecía ser un desierto.Elina ocultó el libro en su bolso y se encaminó a ver a Isabel; esta vez, con más prisa y agilidad que nunca.Ya sentada en su habitual lugar, tomó la precaución de no hablar de lo verdaderamente importante, hasta que todos los sirvientes y cualquier hombre ajeno a su conversación, se fueran…—Entonces Michael, ¿alguna interesante novedad? —cuestionó La Reina.—Pues de hecho el día de hoy tenemos cosas muy interesantes en el periódico Su Majestad.—¿En serio?, ¿cómo qué?—Bueno, según parece, todo lo que se conoce como El Valle Secreto de Lake District en Cumbria, el cual es reconocido por su espectáculo floral, se ha hundido.—¿Cómo que hundido? —interrumpió Elina.—Sí, la tierra se tragó todo el campo, además, aquí dice que hay un horrible olor que se desprende de él.—¿No fue ahí donde tuvo lugar una batalla, la de los
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N°8 en Tottenham
El tráfico era insostenible, las calles de Londres estaban saturadas y el clima no parecía ayudar mucho. Elina se distraía pensando en lo que debía hacer en el barrio, como dirigirse y comportarse si necesitaba información o incluso ayuda.—Todo saldrá bien —se decía, mirando a las copas de los árboles moviéndose, desde adentro del taxi, como si bailaran una danza que solo ellos eran capaz de entender.—Disculpe Señorita, pero creo que no llegaremos muy pronto al barrio Tottenham, hay demasiado tráfico y los tránsitos parecen desviarnos del camino —expuso el chofer del taxi.Ella despertó de sus pensamientos y bajó del taxi para ver si tenía una mejor vista del problema. Caminó, pidiéndole al hombre en el taxi que esperara. Llegó hasta donde los oficiales de tránsito y algunos policías se reuní
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Espías
—Hola muñeca, ¿qué haces tan solita por aquí? —cuestionó a Elina uno de los hombre que se amotinaban a su alrededor.Ella intentó salir de ahí, pero otros dos le cerraron el paso. Entendiendo lo que significaba, forcejeó para salir de entre ellos, aunque fue en vano, así que golpeó a uno en las piernas y causó un gran estruendo con las pilas de botellas que se almacenaban en el callejón. Los otros hombres intentaron detenerla, uno de ellos le apretó el cuello para aturdirla sin embargo, una mano mucho más tosca y fuerte se la quitó. Arturo golpeó y arrojó al suelo al líder de la pandilla.—No te quiero ver por aquí otra vez, ¿entendiste?No obstante, uno de los hombres tomó una botella y planeaba quebrarla en Arturo, pero Elina golpeo sus piernas y lo hizo flaquear.En cuanto se pudieron levan
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¿Otra vez tú?
Una bruma rodeaba todo su ser, una intensa sensación del vacío en el interior volvía a apoderarse de él.—Yo te cuidaré —decía un hombre viejo, cubierto por el sudor, con cabello largo y canoso; su padre, o aquel a quién así llamaba, lo miraba de cerca mientras lo cobijaba.Luego una caverna bloqueada por árboles torcidos cubiertos de musgo, yacía frente a él, y un canto lejano lo llevó hasta una mujer, ya había visto a la mujer, era la chica que visitó el Bar por la tarde. No obstante, ahora estaba envuelta en una extraña luz dorada que vibraba y se moldeaba a su andar. Ella lo miró y le indicó que la siguiera, pronunció algo inaudible y los árboles torcidos se enderezaron, dando paso a la caverna. Inmediatamente después vio a unos hombres, parecía conocerlos pero no lo hacía; enseguida ten&i
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¿Qué fue eso?
—¿Qué fue todo eso? —exclamaron preocupados Cristian y Tomas, quienes habían decidido aguardar a su amigo, el más apto para calmar los conflictos.—¿Están bien? —interrogó Tomas al ver la situación y el aspecto de la joven.—Oye, oye, ¿estás bien? —volvió a cuestionar Arturo al ver que Elina no respondía.—Sí, sí, estoy bien —respondió entre jadeos, con manos temblorosas y deseos de esconderse en un lugar solitario para poder calmarse.—Traeré algo de hielo —intervino Cristian, mientras los demás se sentaban en las sillas junto a la barra.—Aquí está —dijo Cristian mientras le daba la bolsa con hielo a Elina.—Gracias.—¿Ya puedes responderme qué fue todo eso? —preguntó Arturo, sentado frente a
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¿Qué está dispuesta a sacrificar?
En ese momento, Elina se sentía hostigada y vulnerable, parecía justamente la Consejera de La Reina y La Reina, en ese instante no afloraba la calidez que la amistad es capaz de brindar.Salió del palacio y con gran decepción, vio acercarse al Secretario de Seguridad, el Señor Mackenzie.—Señorita Swan, qué gusto poder encontrarla aquí. ¿Sería tan gentil de acompañarme? —habló señalando su auto—. Es de vital importancia para el Reino que usted y yo tengamos una conversación.—Con todo respeto Señor Secretario, no estoy en mis cabales para entablar una conversación que involucre el bienestar del Reino, ¿le parece si lo dejamos para el día de mañana? —suplicó Elina con la intención de estar sola y reflexionar el resto del día.—Me temo que no será posible esperar
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