Mundo ficciónIniciar sesión— ¿Cómo debe ser el primer amor? Sé que muchos de ustedes no me conocen a profundidad. Creo que hay cosas a las que hoy en día no les damos tanta importancia. La prioridad de las personas se ha vuelto muy fugaz y simple. Mientras muchos buscan sexo, placer, dinero, ¿Dónde quedan todas esas personas que sufren las consecuencias de no vivir con amor? ¿Qué hay de esas personas que no viven una buena vida? ¡Mi historia es trágica! Este libro es en pocas palabras la historia de una mujer, una prostituta que vivía en lo más oscuro del burdel de la vida. ¿Una prostituta? ¡Pues si! Karol es esa chica de dieciocho años de la que quizá oíste hablar o quizá no. ¡En fin! Ella es una prostituta y la vida le cambia por completo cuando logra escapar del burdel al que fue vendida. ¡Así es! Ella escapa de ahí y conoce a un hombre, un muchacho llamado Ángel. ¿Qué podría pasar entre una prostituta y un millonario que tiene el corazón roto? —Creo que el primer amor es aquel que te hace querer desnudarte por completo ante una persona. Hablo de las emociones, los sentimientos y pensamientos. ¡Quizá algún día me pueda desnudar así para ti! HISTORIA +18 © Todos los derechos reservados
Leer más— ¡Un gusto conocerla señorita Karol!— ¡El gusto es mío José! Gracias por invitarme a su casa.Él sonrió de oreja a oreja.—No agradezca señorita. Yo debería agradecerle por aceptar mi invitación. ¡Es usted una escritora muy talentosa!
— ¡Lamento que tenga que ser así! — ¿Así como? —Que tú tengas que estar para los hombres del público. Marlon me había dejado seguir sobré él. Su miembro encajaba a la perfección con mi alma y sus manos acariciaban la curva de mi culo. Habían pasado algunos segundos desde el orgasmo. — ¡No quiero! —No puedo ayudarte. Aunque quisiera que no fueran así las cosas, no te convendría estar conmigo, soy un padrote. —Pues aunque no esté contigo, no me dejes estar al público. Mis manos le acariciaron el pecho, era suave y me gustaba la sensación de poder tocarle. ¡Marlon fue esa chispa que me alentaba a disfrutar de las cosas malas! —No te prometo nada.
Mis nervios comenzaron a aumentar a medida que los minutos comenzaban a pasar. En cualquier momento sonaría el timbre y ellos llegarían. Le había enviado mi ubicación a Alán para que pudiera reenviársela al chofer y así llegaran directamente hasta aquí, a mi casa. Había preparado algo de comer, Víctor había puesto la mesa y los dos queríamos recibir de buena forma a nuestras visitas. ¡Claro! Nuestras visitas eran canijas, pero yo no iba a ser igual que ellos. — ¿Está todo listo? —Sí, acabe de acomodar los platos. —Bien. Entonces... Sonó el timbre. Me quite el delantal y lo colgué en la percha de mi alacena. Fui a lavarme las manos. Víctor se encargó de abrir la puerta. Las voces de mis hermanos comenzaron a retumbar en mi cabeza. Cuando termine de lavar y secar mis manos, me gire para poder mirarlos. ¡
Fuimos a conocer el departamento. Quedaba a quince minutos de la casa de Ángel. Era un edificio no muy grande, pero tenía buena fachada. Resultaba que también era un loft, solo que menos rústico y con un acabado más vintage. — ¿Te gusta? —me pregunto él. Las paredes estaban pintadas de color blanco, la cocina era amplia y me llamo mucho la atención que la cama estaba puesta en alto, como si estuviera flotando sobre una escalera de madera. —Si. Es bonito. El casero nos mostró todo y si me convenció. Lo mejor era que mis ahorros alcanzaban para pagar el alquiler. — ¿Entonces? — ¡Me mudare aquí! Me entregaron las llaves del departamento. Regresé para empacar mis cosas. Le escribí a Román que me estaba mudando y se sorprendió muchísimo. — ¿De verdad te quieres ir? Ángel se había sent
Último capítulo