A las cinco en punto de aquella tarde, Ryan fue en auto a la oficina de Vanessa. Como de costumbre, llevaba una camiseta ceñida a su cuerpo musculoso y unos pantalones deportivos holgados. Con la misma seguridad de siempre, se dirigió a la oficina para llevar a Vanessa a casa.Sí, Ryan iba a la oficina de Vanessa, donde bien podía encontrarse con Andrew. Solo le quedaba esperar que el padre de Vanessa no lo reconociera.Mientras tanto, Vanessa no tenía ganas de regresar a casa. Se puso en contacto con sus amigas de la alta sociedad y las invitó a salir de fiesta para desahogarse un poco.—Salgamos. ¡Me estoy volviendo loca aquí encerrada!—¡Vaya sorpresa! ¿Qué te pasa, cariño?—Nada. Solo tengo ganas de salir. Hace una eternidad que no nos reunimos.—Ahhh, ¿solo es eso? Si nos invitas a salir esta noche, cuenta con nosotras. Además, acabo de descubrir un lugar nuevo para divertirnos. Uf, hay tantos hombres guapos. Podemos alegrarnos la vista y, si alguno vale la pena, ¡quizá nos lo lle
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