Después de arreglarse, Ryan salió de su habitación. Como era de esperar, su aspecto sorprendió a sus hijos, sobre todo a Ariel, que la noche anterior había visto lo guapo que podía ser su padre.—¿Papá? ¿Cómo te volvieron a crecer el bigote y la barba? ¡Fue rapidísimo! —dijo Ariel, señalando la cara de Ryan.Ryan se tocó el bigote y la barba y sonrió.—Je, je. ¡Tal vez mi cara sea fértil y por eso me crecen tan rápido!—¿Eh? ¿Eso significa que tienes abono en la cara?La inocente pregunta de Ariel hizo que Ryan estuviera a punto de reírse a carcajadas.—¡Es que anoche te veías genial! Eras guapo y no tenías bigote. ¿Por qué tu cara volvió a verse así? —continuó Ariel, rascándose la cabeza, confundida.—Eh... No me gusta ser demasiado guapo. ¿Y si demasiadas mujeres se enamoran de mí? —respondió Ryan.—Qué raro eres, papá. Tienes una cara guapa, ¿pero no te gusta? Si te vieras guapo, te sería más fácil conseguir esposa. Pero con la cara que tienes ahora, ¿quién se va a enamorar de ti? M
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