El silencio en el auto, al menos para mí, no resulta incómodo. Scott, debe sentirse completamente atrapado, a juzgar por la fuerza con que aprieta el volante. Una sonrisa amenaza con abrirse paso en mis labios. Sin embargo, lo detengo. Estoy enojada, se supone, estoy dolida porque creo que me está engañando.Me bajo apenas estaciona, sin esperarlo. Comienzo a mirar por los alrededores hasta que doy con esa perra. La muy estúpida está mirando directamente hacia mi hombre, con una cara de ensueño y de triunfo.No.Con una maldita mirada de enamorada.¿Johana ha estado enamorada de Scott?Sonríe grande, hasta que me ve cuando Scott llega a mi lado y toma mi mano. Esta vez no me aparto de él, tengo que presumir en su cara. Y me encanta la mueca en su rostro, cómo la sonrisa se borró por completo y dio paso al enojo. Cuando llegamos a ella miro para todos lados asustada.—¿Y bien? ¿Quién te persigue? —pregunto. La observo, veo como tiene la mandíbula apretada. Luego, sonríe grande, como s
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