Las semanas transcurrieron con rapidez.
La vida de Ava había adquirido un ritmo completamente distinto al que llevaba durante su matrimonio. Cada mañana despertaba antes del amanecer, desayunaba con su abuelo y asistía a Carter Group, donde poco a poco iba conociendo cada departamento de la empresa.
Ya no era una simple observadora.
Ahora participaba en las decisiones.
Aunque William Carter seguía teniendo la última palabra, cada vez confiaba más en el criterio de su nieta.
Aquella mañana, Ava