La mañana comenzó con una inesperada llamada.
Ava acababa de terminar el desayuno cuando su teléfono vibró sobre la mesa del comedor. Al ver el nombre en la pantalla, sonrió de inmediato.
Dra. Sophie Laurent.
—Buenos días, doctora.
—Buenos días, Ava. ¿Cómo te encuentras?
—Mucho mejor. Las náuseas casi han desaparecido.
—Eso es una buena señal. Quiero que vengas hoy para una revisión de rutina.
—Claro, estaré allí en una hora.
Después de colgar, William levantó la vista del periódico.
—¿Todo est