Lokie despertó en una cama vacía. Las sábanas aún conservaban el olor residual del intoxicante colonia de Enzo. Su mente no dejaba de regresar a la escena de su salvaje juego sexual de la noche anterior, cada toque y cada sonido repitiéndose en su cabeza.«¡Mierda!», maldijo Lokie en voz baja. Agarró la almohada y la lanzó con fuerza al otro lado de la habitación, viendo cómo golpeaba la pared y caía al suelo.Estaba intentando con todas sus fuerzas actuar normal, como si nada hubiera pasado nunca. Pero cada segundo que cerraba los ojos, solo lo veía a él. Esas miradas intensas suyas, deseando que se sometiera, que se rompiera. Lokie nunca había flaqueado ante nadie, ni después del sexo ni por nada más, pero esta vez algo se sentía diferente.Enzo había superado por completo sus expectativas. Había oído rumores, rumores salvajes sobre él, pero tras experimentarlo ella misma, esos rumores apenas rozaban la superficie. Se sentía tan satisfecha que juraría poder pasar un mes sin volver a
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