Richard sabe que Madeline debe de estar al tanto del acuerdo que hizo con su padre. Aun así, ella finge no saber nada y, por lo tanto, él también finge que nunca prometió nada.—Creo que enamorarse no es una elección, sino algo que surge de manera natural —responde.Aunque había hecho aquel acuerdo con su padre, Richard estaba convencido de que, incluso cuando cumpliera los treinta años, Madeline no lo aceptaría, porque sabía que él no la amaba.—Pero eres un hombre que no deja espacio para el amor, Richard —comenta ella.—No es exactamente así —responde él—. Madeline, voy a ser muy sincero contigo. —Aprovecha que siguen solos en la mesa. —Si pudiera elegir de quién enamorarme, puedes estar segura de que te elegiría a ti. Después de tantos años de conocernos, sé lo maravillosa que eres como amiga en todos los sentidos, pero las cosas no funcionan así —le explica—. Me gustaría muchísimo corresponder a tus expectativas, pero no puedo. No consigo verte como una mujer, ¿me entiendes?Aque
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