—Oye, no te preocupes, estoy aquí —dice Alice al notar que Endrick parece alterarse un poco—. Si quieres que me quede, está bien, pero tus padres necesitan saber lo que está pasando contigo.—Por favor, Alice, no les digas nada. Si mi madre viene, te pedirá que te vayas, y no quiero eso —explica él.—Está bien, entonces haré lo que me estás pidiendo.No había mucho que decir en ese momento, ya que Alice estaba muy preocupada por Endrick. Sobre todo después de haberlo visto en un estado tan vulnerable. Era incapaz de negarle algo en ese momento.—Solo quiero que descanses. Yo estaré aquí contigo.Las palabras de Alice tranquilizan un poco más al joven, que parece relajarse.—¿Cómo te sientes ahora? —pregunta al ver que está más calmado.—Siento un poco de dolor en el pecho, pero los médicos ya me medicaron, así que creo que dentro de un rato se me pasará.—Endrick… —Elige cuidadosamente sus palabras—. No deberías haber salido solo. Mira lo que te pasó. ¿Te imaginas qué habría ocurrido
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