**POV ALEXANDER** El olor a café negro invadía la cocina, pero no lograba despejar la pesadez que me aplastaba el pecho. La casa estaba sumida en una calma aparente, pero para un hombre entrenado para la guerra, esa tranquilidad era una trampa mortal. Miré hacia la mesa de noche en la penumbra. El sobre de cuero negro seguía bajo la libreta, exactamente como lo había dejado. Estaba seguro de que mi pequeña no sospechaba nada. Ella dormía a salvo en la cama, ajena al infierno que se nos venía encima. *Tengo que resolver esto solo*, me repetí, apretando la mandíbula hasta que me dolieron los dientes. El reporte del sobre no dejaba lugar a dudas: la ejecución de Daniel en la mina había sido demasiado limpia, demasiado profesional. Utilicé una firma táctica que mi antigua unidad de operaciones especiales reconoció de inmediato. Mi anonimato como "El Fantasma" se había roto. Los hombres que me entrenaron ya sabían que estaba vivo y tenían las coordenadas de esta montaña. No podía perm
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