El silencio que siguió a la acusación de Sofía se extendió por el salón como una onda expansiva, con cientos de miradas fijas en Emma, esperando alguna reacción ante esa exposición pública tan devastadora. Emma sintió que el pánico inicial amenazaba con paralizarla completamente, pero recordó, en cuestión de segundos, cada batalla anterior que había enfrentado durante los últimos meses, los comentarios crueles en redes sociales, las fotografías falsas, la acusación de plagio que ya había desmontado exitosamente semanas atrás frente a los críticos más exigentes de la ciudad.Decidió, con una calma que sorprendió incluso a ella misma, que no permitiría que ese momento definiera su noche más importante con miedo o silencio pasivo.—Qué interesante que menciones eso precisamente esta noche —dijo Emma, avanzando hacia el centro del salón con una serenidad que contrastaba completamente con la expresión desquiciada de Sofía, captando de inmediato la atención completa de todos los invitados p
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