Los días siguientes a la visita médica marcaron un cambio notable en la rutina cotidiana de la mansión Moretti. Luca, fiel a su promesa, reorganizó completamente su agenda empresarial, delegando responsabilidades que anteriormente insistía en supervisar personalmente, con el único propósito de dedicar tiempo genuino al bienestar de Emma.
—Hoy no vas a preocuparte por absolutamente nada relacionado con el restaurante ni con ningún compromiso profesional —anunció Luca una mañana, encontrando a Em