Windy se movió rápidamente en cuanto se dio cuenta de que la puerta de aquella sala estaba completamente cerrada con llave. Giró la manilla de la puerta repetidamente, la empujó, tiró de ella, pero la puerta no cedía en absoluto. Las manos empezaron a dolerle de tanto empujar la puerta con demasiada fuerza, pero no le importó.
—¡Abrid la puerta! ¡Fenita! ¡Wilson! ¡No es ninguna broma!
No hubo respuesta. Solo el silencio, que envolvía la sala.
Windy intentó palpar la pared en busca del interrupt