Pasaron dos horas. Windy ya había terminado varias revisiones de diseño y también había comido tranquilamente en su propio despacho. Tenía la intención de continuar con su trabajo aquella tarde, revisando algunos informes de los jefes de sección de otras sucursales.
Pero su concentración se vio interrumpida cuando Tika llamó a la puerta y entró, con una expresión ligeramente confundida.
—Señora Windy, disculpe la interrupción. Hay dos visitantes que quieren verla. Dicen que son clientes del neg