—Señora Windy, ¿puedo preguntarle algo quizás un poco personal?—Adelante, señora Rina.—Como directora de diseño del Grupo Tanjaya, su sueldo seguro que es bastante alto, ¿verdad? No es que quiera ser indiscreta, solo es curiosidad. Porque un puesto como el suyo, en nuestra empresa, suele tener un sueldo muy alto.Windy se sorprendió un poco por aquella pregunta tan directa, pero respondió con sinceridad. Total, la pregunta sobre el sueldo no era un tabú entre colegas directores.—Sí, señora Rina. Mi sueldo subió bastante, ciertamente, después del ascenso.—¿Cuánto, aproximadamente, si no le importa decirlo?Windy mencionó la cifra de su sueldo. La señora Rina, al oír aquella cifra, se giró de inmediato un momento, con los ojos ligeramente abiertos, antes de volver a concentrarse en la carretera.—Vaya, ¿tanto? Es un sueldo muy grande, ciertamente, señora Windy. Incluso más que el mío. Con razón la ascendieron con un paquete tan extraordinario. Señal de que el señor Davin valora much
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