ALEXANDERNegué con la cabeza, apartando esos pensamientos. No estaba allí para psicoanalizarme. Estaba allí para arreglar las cosas, y eso era lo único que importaba. Ahora que Liam ya no necesitaba un trasplante de médula ósea, nuestro acuerdo, nuestro retorcido trato de custodia, ya no tenía razón de existir.Respiré hondo y sostuve su mirada con expresión implacable.—Como ya no habrá cirugía, nuestro acuerdo queda cancelado.Sus ojos se abrieron de par en par, incapaz de ocultar la sorpresa mientras procesaba mis palabras. Por un instante estuve a punto de sonreír. Era raro verla desprevenida, y odiaba admitir lo satisfactorio que resultaba. Pero la sensación desapareció tan rápido como llegó.Me puse de pie, dispuesto a marcharme.Raina intentó levantarse, pero sus movimientos eran inseguros. Estuve a punto de sujetarla por instinto, antes de recordar por qué estaba allí. Prácticamente tropezó hacia mí y, sin pensarlo, la sostuve antes de que cayera.Nuestros rostros quedaron a
Leer más