Después de terminar su trabajo, Ethan se dispuso a marcharse. Pero apenas había llegado a la puerta de la sala de descanso cuando una voz lo obligó a detenerse.—¡Espera, Ethan!Ethan giró apenas la cabeza. El jefe de cirugía, Rudrick Wille, caminaba rápidamente hacia él. El rostro del hombre de mediana edad seguía pálido por la tensión de lo ocurrido hacía unos minutos.—¿Qué sucede ahora? —preguntó Ethan con indiferencia.Rudrick lo miró fijamente.—No sé dónde aprendiste ese truco. Pero escúchame bien: jamás le cuentes a nadie lo que ocurrió en el quirófano.Ethan arqueó una ceja.—¿Y por qué querrías que hiciera eso?Era imposible que olvidara que, apenas unos minutos antes, Rudrick había puesto en duda sus capacidades.—Porque yo fui quien dirigió la operación, y como mi subordinado, debes obedecer mis órdenes —respondió Rudrick con un tono cargado de advertencia.—La familia Glare solo necesita saber que fui yo quien salvó a William Glare. ¿Lo entiendes?Ethan soltó una leve ris
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