~AvaMoli mis caderas con más fuerza, sintiendo la gruesa cresta de él a través de sus jeans, caliente y tensándose contra mis leggins.Siseó, manos apretando mi cintura, dedos clavándose en la carne suave por encima de mis caderas, pero no me apartó.Me atrajo más cerca, como si quisiera fundirnos, su gemido vibrando contra mi boca.Lo besé más profundo, más desordenado, lengua hundiéndose, reclamando cada centímetro de él que podía. Mis uñas arañaron su mandíbula, dejando líneas rojas, y lo sentí estremecerse debajo de mí, caderas embistiendo hacia arriba, persiguiendo la presión.Estaba al mando, a horcajadas sobre él, inmovilizándolo en mi cama, y me encantaba, el poder, el calor, la forma en que sus ojos ardían cuando me aparté lo suficiente para mirarlo.Su rostro estaba sonrojado, labios hinchados, esa cicatriz sobre su ceja destacando contra su piel. Se veía destrozado, y apenas había empezado.—Tú no tienes derecho a hablar —gruñí, voz baja, ronca de tanto gritar y besar—. No
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