Capítulo 25: La grietaLos días siguientes a la gala de la fundación, Nathaniel Cross ya no fue nunca el mismo.Sus colaboradores lo notaron primero. Era menos brusco, menos distante. Escuchaba más, hablaba más bajo, se tomaba el tiempo de saludar a sus empleados en los pasillos. Algunos vieron en ello un signo de debilidad. Otros, una transformación silenciosa.Pero nadie sabía lo que realmente ocurría en su cabeza.Él mismo tenía dificultades para entenderlo.Desde aquel baile con Elena, desde aquel slow melancólico bajo las estrellas, algo se había resquebrajado en él. Un muro que había construido piedra a piedra, año tras año, para protegerse del mundo. Y por esa grieta entraba una luz —una luz cegadora, dolorosa, que no sabía cómo mirar.La quise, pensaba, sentado solo en su despacho, por la noche, cuando todos se habían ido. La quise, y ni siquiera lo sabía.¿Cómo era posible? ¿Cómo se puede amar sin saberlo? ¿Cómo se pueden pasar tres años al lado de una mujer sin ver nunca qui
Ler mais