Punto de vista de Elena:Dejé de respirar. Todavía tenía la mano enterrada entre las piernas, húmeda, palpitante, atrapada allí entre mi cuerpo y su agarre de hierro. No podía sacarla. Y la verdad es que tampoco quería.Él tiró despacio. Con una lentitud que me desgarraba por dentro…Mis fluidos hicieron un sonido húmedo y pegajoso al arrastrar mis dedos hacia fuera de mi coño.Mantuvo mi mano en el aire, entre los dos.Mis dedos brillaban. Relucían. Estaban cubiertos de mi propia excitación. Y temblaban con una violencia incontrolable.Y entonces… se acercó mi mano a la cara.El corazón se me paró en seco.No los lamió. Todavía no. Simplemente aspiró. Cerró los ojos y respiró mi olor, mientras sus fosas nasales se dilataban. Me olió. Aspiró ese aroma almizclado, dulce y sucio de mi deseo.Dios mío, mis piernas se abrieron más solas, sin que yo se lo ordenara. Me está oliendo. Está oliendo lo mojada que estoy por él.Mi mirada se deslizó hacia abajo, recorriendo su cuerpo. No pude evi
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