Punto de vista de Rick~Dios, la estaba destrozando. Cada embestida me llevaba más profundo, con más fuerza, abriendo en dos ese coñito apretado y empapado como si estuviera hecho solo para mí, y así era. Llevaba meses soñando con esto, noches en vela con la polla dura como una roca, enfermo de deseo, sabiendo perfectamente lo mal que estaba, lo podrida y oscura que se había vuelto mi alma solo por desearlo. Y ahora aquí estaba yo, hundido hasta la empuñadura en mi propia hijastra, la chica a la que se suponía que debía proteger, la chica a la que había ayudado a criar, follándola contra el colchón como si fuera mi puta personal.Tenía las rodillas dobladas hacia atrás, apretadas contra la cabeza, las piernas abiertas tan de par en par que no podía cerrarlas, dejándola completamente expuesta, su agujero rosado y húmedo estirado y abierto solo para mí, bien abierto y a la vista como la putita sucia que era para mí, y nada me había parecido nunca tan asqueroso… tan perfecto… tan abso
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