―Solo estoy un poco cansada, mamá, pero estoy bien, no te preocupes. Llamo para avisarte que esta noche llegaré tarde. ―¿Otra vez trabajo extra, hija? ―No, mamá. Te había dicho que saldré con mis compañeros a tomar algo. ―Ah, vaya, no esperaba que fuera cierto. Mamá siempre actúa con incredulidad hacia mí. ―¿Te molesta que lo haga? ―No, para nada. Sabes que me encanta que te diviertas. Y tal vez, si llegas tarde, te des cuenta por ti misma de las horas en que llega Anna. ―Ay, mamá, deja a Anna en paz. ―No es eso; solo se está aprovechando de tu generosidad al costearle todo sin que ella haga nada. Tal vez debería trabajar también ―reincide con su queja sobre mi hermana, y no quiero entrar en ese tema de discusión. ―Mamá, mañana es sábado y descanso. ¿Qué tal si lo hablamos con Anna y se lo proponemos? ―sugiero, mientras ella resopla al otro lado de la línea―. Por favo
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