—¿Esperabas que tuviera sexo contigo o qué? Camila dejó de sonrojarse y bajó la mirada. Desde que había regresado a casa, no había dejado de pensar en eso. Se mordió el labio inferior y luego miró a Clara. —No es eso… pero, ya sabes, al ver a una mujer hermosa como yo, debería sentirse tentado —dijo adoptando una pose exagerada. Clara se echó a reír y volvió a negar con la cabeza. —Nick tenía razón todo el tiempo. Estás loca. No olvides que es un hombre rico y elegante, uno de los herederos más conocidos. Así que deja de soñar, Camila. Camila cruzó los brazos. Sabía que Clara tenía razón; en el fondo, su intuición le decía lo mismo, pero no quería aceptarlo. —Entonces, ¿por qué quería casarse conmigo? Clara la miró con atención. Esta no era la misma Camila de ayer; quizá el alcohol aún le estaba afectando. La miró directamente a los ojos. —Te lo recuerdo: quiere calmar a la prensa. Después de pasar una noche en su mansión, te estás haciendo demasiadas ilusiones. Despierta, ch
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