—¿Esperabas que tuviera sexo contigo o qué?
Camila dejó de sonrojarse y bajó la mirada. Desde que había regresado a casa, no había dejado de pensar en eso. Se mordió el labio inferior y luego miró a Clara.
—No es eso… pero, ya sabes, al ver a una mujer hermosa como yo, debería sentirse tentado —dijo adoptando una pose exagerada.
Clara se echó a reír y volvió a negar con la cabeza.
—Nick tenía razón todo el tiempo. Estás loca. No olvides que es un hombre rico y elegante, uno de los herederos