CAPÍTULO 14: LA MARCALEYLAEl ambiente se torna tenso. Un joven lobo, grande y musculoso, con un brillo salvaje en sus ojos azules, se levanta de su asiento. Creo que es uno de los guerreros, pero posee una arrogancia que no me gusta, mucho menos la manera en la que mira a Krul.—Alfa Krul —dice el joven, su voz fuerte y clara—, la manada te respeta. Pero esta mujer… es humana. Hemos esperado años por una Luna, una hembra que dé descendencia fuerte. Tu anterior Luna te traicionó. ¿Cómo sabemos que esta humana no hará lo mismo? ¿Cómo sabemos que es digna de llevar tu marca?Me tenso ante tal comentario. Un silencio sepulcral cae sobre el salón. El desafío es público, directo, y lo siento en cada fibra de mi ser. Estoy segura de que Krul también, ya que su brazo se tensa a mi alrededor. Lo miro: una furia silenciosa irradia de él. Puedo oler el cambio en su aroma; el almizcle se siente más fuerte, más agresivo, la violencia está escrita en toda su cara.—Somos humanas... y compañeras p
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