Durante todo el proceso de rodaje, Isabela permaneció en un rincón del set, capturando momentos preciosos de la vida de Killian con su móvil. Debido a la distancia, tuvo que usar el zoom al máximo, lo que dejaba el rostro de Killian algo desenfocado en la pantalla. En aquel ambiente, había una línea divisoria clara: de un lado estaba ella, y del otro, Maison.En el descanso, Killian salió del centro del set y fue hacia el lateral de la pista. Estaba sudado y bebía agua de su botella térmica. Isabela se acercó y le secó el sudor con un pañuelo de papel. Fue entonces cuando le escuchó decir:—Mamá, ya no quiero aceptar más trabajos de esta marca.—¿No te ha gustado? —preguntó ella, sorprendida.—No —admitió Killian con franqueza—. Nina me acaba de decir que esta marca pertenece a su familia.Isabela no pudo evitar soltar una risita.—Si no te gusta su familia, deberías haberlo dicho antes.—De acuerdo, no me gusta —confesó el niño.Isabela cogió la botella, cerró la tapa y dijo:—De toda
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