Josselyn no se movió de inmediato.Durante unos segundos, solo permaneció de pie frente a un pequeño espejo al costado de la tienda de té, contemplando su propio reflejo.La horquilla en forma de mariposa seguía sujeta a un lado de su cabello. Azul, brillando suavemente cada vez que la luz del sol la alcanzaba entre las lonas del festival.Levantó la mano despacio y la tocó.—…Es hermosa.La voz salió casi sin que se diera cuenta.—¿Te gusta?La voz de Killian surgió tan cerca, rozando casi su oído.A Josselyn le gustaba.Demasiado concentrada en su reflejo, no notó cómo sus labios se suavizaban ligeramente, cómo sus hombros dejaban de estar tan tensos.Hasta que aquella voz rompió sus pensamientos.—Un grupo de soldados se está moviendo por esta zona.Josselyn giró la cabeza.Darius estaba a poca distancia de Killian, con el rostro de siempre: frío, controlado. Pero sus ojos estaban más afilados que de costumbre.—Si su identidad se revela, toda la ciudad sabrá que el Príncipe Herede
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