•Penélope•El edificio era mucho más grande de lo que esperaba, apenas un poco más pequeño que el hospital de la ciudad, y me confundía por qué necesitaba mi ayuda.Estaba prácticamente con todo el personal completo según las apariencias, y con las instalaciones adecuadas también."Eh…" logré pronunciar, pero me abstuve de cuestionarlo.Miguel caminó adelante con una sonrisa relajada y saludó a las enfermeras que, sin sorpresa alguna, coqueteaban descaradamente con él."Qué bueno tenerte de vuelta en Oakridge." Una de ellas, una rubia bonita, ronroneó.Sí, esa era la única explicación para el tono meloso y suave de su voz al hablarle.Me quedé observando cómo se desarrollaba la interacción frente a mí."No podía alejarme demasiado tiempo de mi favorita, lo sabes, Ashley." Le guiñó el ojo, como si fuera un chiste interno entre ellos, y se sentía perturbador.Miguel había conseguido ignorarme después de la conversación en la cocina. Si no tenía nada que ver con el hospital, entonces hab
Leer más