—¡Señor, suélteme! ¡No me arrastre así! —protestó Elyn, medio gritando.Sin embargo, la firme mano de Dave sujetando su muñeca no aflojó ni un poco. Con un fuerte tirón, arrastró el voluptuoso cuerpo de Elyn hacia el lujoso baño revestido de mármol negro y cerró la puerta tras ellos con fuerza.—Ya te lo dije, báñame, Elyn. No contradigas las órdenes de tu amo —dijo Dave con frialdad, aunque sus ojos brillaban divertidos.Sin ninguna vergüenza, se quitó la bata negra que llevaba puesta, dejando expuesto su cuerpo atlético y perfectamente musculado frente a ella.Elyn tragó saliva con dificultad, mientras el rubor volvía a teñir sus mejillas. Resignada y todavía molesta, tomó el shower gel y una esponja suave. Luego abrió el agua caliente y comenzó a mojar la amplia espalda de Dave, cuya presencia intimidante llenaba todo el espacio.El suave roce de los dedos de Elyn sobre sus hombros y su pecho hizo que la respiración de Dave se volviera más pesada poco a poco. Él cerró los ojos y te
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