El profundo sueño sin sueños dentro de la cálida torre del Alfa no alcanzó los oscuros barrancos que se extendían bajo los picos volcánicos. Muy al norte, lejos de las alegres celebraciones y las hogueras reconfortantes de la manada Nightfang, el viento de la montaña aullaba como un animal moribundo. El aire allí seguía siendo gélido, atrapado en un profundo cañón donde el sol jamás tocaba la roca negra.En el fondo de un acantilado empinado cubierto de hielo, un montón de nieve se movió de repente.Con una dolorosa bocanada de aire, una mano emergió de la helada capa blanca. Los dedos estaban azulados por el frío, y las uñas, agrietadas y sangrantes, pero el agarre seguía siendo firme y lleno de vida. Selene arrastró su cuerpo maltrecho fuera de la nieve, tosiendo agua helada de montaña.La caída desde la alta ventana de la Ciudadela debería haberla matado. Cualquier humano normal habría muerto por el impacto, y cualquier cazador común se habría congelado hasta morir en menos de una
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